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Serán ceniza mas tendrán sentido

31/03/2009 GMT 1

Nostalgia del jamón

blcrnvlkjp @ 21:15

  Llevaba mucho tiempo sin pasar por aquí, y además los paseos por blogs ajenos ya me iban aburriendo. Algunos autores que al principio me parecieran interesantes ya iban siendo predecibles. Pero tarde o temprano hay que volver, sobre todo si, como es el caso, aparecen temas de los que no queda más remedio que escribir.

 Como he dicho en algún artículo anterior, no esperaba gran cosa del cambio presidencial en EEUU, y ahora lo confirmo, pues parece que el inefable Obama quiere que las subvenciones a los centros de enseñanza dependan de las notas de los alumnos.

 Sinceramente, era preferible cuando los padres de éstos venían ofreciendo un jamón.

11/03/2009 GMT 1

Ecuanimidad y memoria

blcrnvlkjp @ 21:56

 En el quinto aniversario del 11M recuerdo que cuando salió la sentencia definitiva de dicho atentado compré el ABC -El País y EL MUNDO ya suponía lo que iban a decir- y celebré que tal periódico adoptara una postura ecuánime, lejos de ensalzar al PSOE y criticar al PP, pero también, y sobre todo, lejos de teorías conspiranoicas y otras hierbas. Pero ya se ve que buena parte de la derecha española había decidido olvidar que el mencionado rotativo era desde antaño su principal referente ideológico.

 Pero me tocaba llevarme una gran decepción porque, cuando salió la sentencia que condenaba al ínclito Jiménez Losantos a indemnizar a José Antonio Zarzalejos, vi que el renovado ABC no dedicaba la más mínima palabra de ánimo a su exdirector.

Sic transit gloria mundi.

28/01/2009 GMT 1

El Vaticano y EEUU

blcrnvlkjp @ 20:15

 No hay duda de que Benedicto XVI es más reflexivo y ecuánime que Juan Pablo II, menos amigo de llenar estadios y mucho menos dado a presentarse como conciencia crítica del mundo. Además, también parece mucho menos obsesionado con el sexo. Pero a la hora de la verdad, el fondo de sus discursos es el mismo: tabla rasa de todos los logros de la civilización europea en los últimos siglos, la religión como única base de la ética y el derecho, los recelos ante ateos y agnósticos, los consuetudinarios ataques al laicismo y la ilustración, la reivindicación de la Edad Media -o de cierta imagen de ésta-, etc. Para este viaje no hacían falta alforjas.

También dicen que Obama es más abierto y tolerante que Bush, lo que no es ciertamente difícil pero, ¿cambiará eso la política internacional de EEUU?

Tanto en el imperio de lo temporal como en el de lo espiritual se tiene muy claro que de vez en cuando hay que cambiar algo -o a alguien- para que nada cambie.

11/01/2009 GMT 1

De palabras y etnias

blcrnvlkjp @ 21:08

Empieza el año con una nueva guerra -y van- entre palestinos e israelíes, que ha servido de pretexto para que se vuelva a usar una de las palabras más absurdas de los últimos tiempos: "antisemita", referida a quienes defienden los derechos de los palestinos o, simplemente, critican a Israel.

¿Es que los palestinos no son semitas? Desde un punto de vista cultural lo son tanto como los israelíes, y desde un punto de vista racial, más todavía. Qué absurdo resulta designar a un bando con una palabra que retrata perfectamente a los dos. (O a lo mejor no es tan absurdo, ya se sabe.)

Esto recuerda a la guerra de Yugoslavia, cuando se hablaba de "guerra étnica" o "limpieza étnica", olvidando que serbios y croatas son el mismo pueblo sin más diferencia apenas que la religión. (Que, seguramente, tuvo mucha más importancia que la etnia, pues los medios de comunicación, recuérdese, hablaban constantemente de "serbios, croatas y musulmanes", seguramente para disimular que el mayor grado de crueldad en dicha guerra lo habían alcanzado tanto católicos como ortodoxos.) 

29/12/2008 GMT 1

Algo más de paisajes

blcrnvlkjp @ 21:44

Quería completar el artículo de ayer hablando de otros paisajes que he visto o vuelto a ver este año, pero no en vivo sino en el cine, en sendas películas españolas que, por lo demás, pasaron sin pena ni gloria.

La primera se titulaba Una palabra tuya y tenía el aliciente de ver a Esperanza Pedreño -más conocida como Cañizares- con ropas normales. Pero lo mejor fue el momento en que als dos protagonistas se dirigen al pueblo de una de ellas por las inmediaciones de un río encajado por una estrecha garganta en la que, de entre el verde mate de pinos y sabinas y las columnas de los chopos invernales, afloran calizas como dientes de sierra o espaldas de dragón. Algo familiar se me hacía dicho paisaje, hasta que vi que la película se había filmado en el Alto Tajo, donde yo había estado apenas unas semanas antes.

La otra película, El rey de la montaña, interpretada por Leonardo Sbaraglia y maría Valverde tampoco valía mucho la pena, pero en varios momentos me sentí fascinado por los bosques montañosos, el naranja y verde glauco de los pinos albares, los chopos temblones de las vaguadas, los robles rojizos y, sobre todo, las hayas sobre canchales, que me hicieron pensar en el Moncayo. (Variado que es uno.)

Pero en las escenas finales no había duda. Los protagonistas huían por un camino largo y estrecho entre rocas que no podía ser sino Castroviejo, en la vertiente soriana del Urbión. Conozco bien ese camino por haber estado dos veces en él y haber observado bien sus recovecos, las formas de al piedra, los árboles que aprovechan hasta la última grieta... Como la Ciudad Encantada, pero más modesto. Y efectivamente, los títulos de crédito decían que la película se había rodado en las Sierras de la Demanda, Cebollera y Urbión, preciosos lugares de la Cordillera Ibérica entre Burgos, La Rioja y Soria. Ya hemos andado por ahí día y noche, lo que no es retórica.

28/12/2008 GMT 1

Por donde siempre

blcrnvlkjp @ 22:37

                                    

                                 ...cada vez que en mi alma hay un noviembre húmedo y lloviznoso;

                                                          MELVILLE, Herman: Moby Dick

Continuando con mi artículo de hace dos días, voy a hablar -con retraso- de uno de los lugares más bellos que he visitado este año, aunque no precisamente por primera vez. El Paseo del Duero, que esta vez fue por la orilla izquierda. (En la dirección que cogí era la derecha, porque un río que da tantas vueltas puede dar muchas sorpresas.)

Noviembre a mil metros s.n.m. ya es más invierno que otra cosa, pero los colores otoñales no se han ido aún. El río está gris y a sus orillas domina el blanco de los abedules, más alguna despistada hoja amarilla de éstos, de los chopos y los fresnos, mientras que en las laderas el robledal ya muestra su variedad de ocres, naranjas, pardos, etc. De ese modo pinos, enebros encinas, y acebos se ven más verdes si cabe. (Fue gran sorpresa encontrarme un acebo entre quejigos, de cierta altura y casi sin pinchos en als hojas.) Los frutos azules de la sabina parecen pequeñas uvas, tentadoras incluso para quien conozca su carácter venenoso, propio de todos los árboles edénicos. También parecían estrellas, igual que los frutos anaranjados del evónimo, de un naranja casi obsceno en medio de toda esa sobriedad mesetaria y novembrina.

Ya que he encabezado este texto con una cita de Moby Dick sería esperable ahora el color blanco y efectivamente, ahí estaba en las manchas de la pareja de corzos que de repente salió de entre los matorrales y echó a correr ladera arriba, dirección que permitió al viajero observarlos durante más tiempo. Qué impresión de ligereza sale de esas patas larguísimas y esos cuerpos casi tan estrechos como las patas, mientras que las orejas evocan una extraña bestia mezcla de canguro y hemión. La misma sensación me llevé un rato más tarde al observar no dos sino seis corzos juntos en medio del campo. No sé si alguna vez tendré la ocasión de contemplar un rebaño de gacelas, de berrendos o de saigas en su ambiente, pero no creo que la impresión sea muy distinta.

Continué por sendas, veredas y trochas entre sabinas y encinas dispersas, así como algunos pinos resineros. A la derecha el Moncayo, más adivinado que visto, a la izquierda la Sierra Cebollera, enfrente las ruinas de Numancia, y de vez en cuando el ruido que recordaba la vecindad de la autopista. (Y es que no hay donde huir, diríamos si estuviéramos pesimistas, que no era el caso.) El cielo, gris y azul por momentos, como el río.

Al volver presencié una nueva explosión de colores. Si antes he calificado de obsceno el color naranja del bonetero, ¿qué diré de la liebre? Las orejas blancas y negras, como la cola -nunca me había fijado en que fuera tan larga-, el pelaje arena vivo entreverado de crema y castaño, los saltos en zigzag... Todo opuesto a la discreción de los conejos. De repente dejó de saltar, corrió unos metros en línea recta y desapareció igual que había aparecido. Ya se le podía echar un galgo, y nunca mejor dicho.

El aire del altiplano era frío y vigorizante. Más abajo, junto al río los senderos estrechos de la arboleda tenían calor atrapado, acariciador, sugeridor de letargos. El gris de las plumas de una garza brilló un instante sobre el gris mate del río, y apenas pude ver esas alas como hoces, como lunas en un cielo de otoño.

27/12/2008 GMT 1

Otra reflexión navideña

blcrnvlkjp @ 17:01

Al ver tantos y tantos muñecos de Papá Noel trepando por los balcones de las casas, ¿no les dan ganas de tener una escopeta en las manos? ¿No apetece usarlo de blanco? Sería difícil fallar el tiro, en parte por la gordura del susodicho, y en parte por su estridente color rojo. Incluso creo que no estaría mal establecer campeonatos de tiro a Papá Noel como parte esencial de las celebraciones navideñas: conseguiría muchos adeptos, y en tres o cuatro años se consideraría de toda la vida.

Vaya por delante que esta propuesta no viene inspirada por el purismo, pues los mismos impulsos balísticos me vendrían ante muñecos de los Reyes Magos o de Olentzero. La actitud de los que critican a P.N. como alguien ajeno, introducido, impuesto, producto de una mixtificación, etc. y luego reivindican a los Reyes Magos -buen ejemplo de mixtificación, sin duda- o a Olentzero -invento reciente-, me parece sencillamente ridícula, tanto como la contraria. Las ansias de defender lo propio deben reservarse para causas mejores.

No, mi actitud se debe a que todos los personjes arriba citados son el mismo símbolo de consumismo y aborregamiento, la misma esclavitud del calendario. (Para no repetirme, me remito a lo dicho en el artículo de hace cuatro días.) En cualquier caso, lo de representar a cualquiera de ellos escalando como un ladrón no carece de lógica, pues no hay mucha diferencia entre el gasto desenfrenado de estas fechas y un robo. Bueno, sí: si me robaran no se me pondría la misma cara de tonto que si gastara lo que otros gastan. Al fin y al cabo el derroche navideño es un robo consentido. Cornudos y apaleados.

Claro que esto lleva a otra visión del tema. A lo mejor no se quiere representar a los susodichos personajes escalando con perversas intenciones, sino que se les cuelga del balcón en castigo a sus fechorías. Eso está bien, ahorcarlos sin juicio, y a otra cosa, mariposa.

26/12/2008 GMT 1

Imitaciones y descansos

blcrnvlkjp @ 21:34

 ¿Han leído el Viaje a la Alcarria de Camilo José Cela? Yo lo leí el verano de 1992 en una edición bastante reciente y recuerdo que en el prólogo, escrito a propósito para dicha edición, C.J.C. se sentía orgulloso de haber pasado al menos un día y una noche en todas las capitales españolas, lo que no me pareció ciertamente mala idea, hasta el punto de que decidí imitarla en cuanto las circunstancias me lo permitieran.

 Al cabo de dieciséis años, yo también me siento satisfecho. Las capitales en las que he pasado al menos un día y una noche forman una larga lista: Logroño, Valladolid, Oviedo, Segovia, Zamora, Palencia, Soria, Burgos, Guadalajara, Ciudad Real, Castellón, Santander, Lugo, Ávila, Cuenca, Jaén, Cáceres, Bilbao, Teruel, Albacete... Y no sólo las capitales, también las ciudades pequeñas y los pueblos, como Calatayud, Peralejos de las Truchas, Taüll, Loarre, Puebla de Sanabria, Hornachuelos, La Alberca, Ágreda, Borja, Riópar, Cazorla... Sería difícil elegir tanto un monumento (los monasterios de Guadalupe, Valvanera, las Batuecas y Piedra, la Catedral del Burgo de Osma, los castillos de Loarre y Beteta, las murallas de Ávila y de Calatañazor, el acueducto de Segovia, Albarracín, la Mariblanca...) como un espacio natural (la Sierra del Moncayo, el Lago de Sanabria, los Puertos de Beceite, Cabañeros, el Cañón del Río Lobos, el Hayedo de Riaza, las Hoces del Duratón, Somiedo, Fuentes Carrionas, Respomuso, las Villuercas) y qué diremos de las escaladas: Mesa de Los Tres Reyes, Moncayo, Peñarroya, Penyagolosa, Alcarama, Peña Isasa, Peña de Francia, Peña Izaga -también uno es variadillo-, Caimodorro, Cenicientos... La memoria está llena de momentos y lugares agradables, sin duda, y aún serán más.

 Este año he mantenido la costumbre de andar a lo largo y ancho de España, pero, si bien he vuelto a provincias conocidas, no he ido a ninguna nueva. Quizás no me apetecía, estaba cansado, o qué sé yo, pero de vez en cuando es bueno descansar, echar la vista atrás y tomar aliento. El año que viene, más.

23/12/2008 GMT 1

Un pequeño desahogo

blcrnvlkjp @ 00:07

 Se acabó el mes once y, como era de esperar, llegó el doce. Y ya estamos -da pereza hasta escribirlo- una vez más en Navidad. Una vez más, esos miles y miles de lucecicas con que nos llenan las calles tras hablarnos de crisis, recesión, crecimiento negativo y yo qué sé. Una vez más de proponer que la tradición del árbol de navidad -que, como otras muchas tradiciones, es de hace cuatro días- se invierta: en vez de talar, plantar. Una vez más de recordar que el 25 de diciembre es el Día del Sol -una de tantas celebraciones paganas que el cristianismo copió- y que Herodes no mandó ninguna matanza de niños. Y una vez más de dar una buena patada en el culo a los Reyes Magos, al Olentzero, a Papá Noel y a la madre que los parió. Se supone que un regalo es algo personal, que debe salir de dentro, que se tiene que hacer cuando uno sienta algo especial por la otra persona, etc., así que si en ciertas fechas es obligatorio hacer regalos, apaga y vámonos.

No a la felicidad por decreto.

15/11/2008 GMT 1

(H)unos añadidos al anterior

blcrnvlkjp @ 21:19

 El 11 - XI - 88, fecha llena de cifras gemelas, fue el día en que compré la biografía de Atila, del historiador italiano Mario Bussagli. No está mal recordarlo en estos días cuya temperatura es un pálido reflejo de cuando, según la leyenda, dos cazadores hunos siguieron a una cierva blanca que los llevó desde sus territorios originales hasta las estepas pónticas.

 Sea o no cierta la leyenda -a lo mejor era una corza o una hembra de alce, especies más propias de la región- Atila es un personaje interesante, uno de esos grandes calumniados como Herodes, como Lucrecia Borgia, como los vándalos... Tantos y tantos cuya correspondencia entre fama y hechos deja, la verdad, bastante que desear. Como observa otro de sus biógrafos, José Luis Vila-San-Juan, Atila no hizo nada que no hubieran hecho Julio César, Alejandro Magno, Felipe II, Carlomagno, Truman, etc. Pero eso sí, fue de los pocos personajes de su época que sabían leer y escribir, y en su reino, además de haber libertad religiosa, los esclavos estaban mejor tratados que en Roma y lo tenían más fácil para poder ser libres. Incluso podríamos decir que su temprana muerte, sin haber nombrado sucesor, fue el mayor desastre del S. V, pues el Imperio Huno tenía sometidas a las principales tribus germánicas enemigas de Roma y al mismo tiempo hacía barrera contra otras tribus nómadas. Mientras los hunos estuvieran en paz con Roma, sus vasallos gépidos, esciros, ostrogodos... no suponían ningún peligro, y de hecho, fue tras la muerte de Atila cuando se iniciaron los acontecimientos que culminaron en el año 476.

 A Atila se le podría comparar con la reina Zenobia de Palmira, que dos siglos antes había intentado tener su propio reino al margen de Roma pero copiando ella también modelos romanos, con la diferencia de que Zenobia fue mucho menos prudente que Atila.

 Tras este paréntesis, retomo el momento de la muerte de Atila, cuando la noche de su boda con Ildico las hemorragias nassales que solía padecer lo sorprendieron desprevenido. En el colegio nos enseñaban que su muerte seguía siendo un misterio, que podía haber sido envenenado, que fue un atracón... Y aquellos libros de historia para niños que con tanta fruición leíamos -y que tanto contribuyeron, sin duda, a nuestra formación- no decían mucho más. Por eso me llevé la gran sorpresa cuando en el libro arriba citado me enteré de la causa real, y supe más tarde que así mismo la contaba Iordanes en su De Rebus Geticis. Si la verdadera causa era entonces conocida, ¿a qué venía todo ese secretismo? ¿Pretendían dar un halo de misterio al personaje? Habrían olvidado, sencilla y llanamente, que la realidad, siempre, supera a la ficción.

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