Derechos y elefantes
El escritor francés Romain Gary (1914 - 1980) decía a propósito de su novela Las raíces del cielo que las dos causas más justas por las que había que luchar eran frente a los nacionalismos los derechos individuales y frente a un progreso mal entendido la defensa de la naturaleza; y advertía del peligro de que los derechos humanos acabaran siendo, como los elefantes, una reliquia de épocas pasadas.
Me gustó mucho esa idea, así como me gustó la novela. (Otro día hablaremos de lo que pensé en la primera lectura y de lo que pensé en al segunda.) De modo que cogí esa idea de que aunque ciertas cosas pasen de moda si no las defendemos nos deshumanizamos, y la reflejé en el verso de Quevedo que da título a este blog. En él hablo de cualquier cosa que se me haya ocurrido o haya observado, sin perder de vista dichas ideas.
Bien, pues todo esto viene a propósito de que el otro día me encontré este blog reseñado en Bitacoras.com, donde decían que les parecía una bitácora interesante pero no sabían de qué iba. Animo pues a quienes hayan hecho esa página a leer y comentar mis artículos, y, por supuesto, a leer a Romain Gary. Creo que Las raíces del cielo es, como Un mundo feliz, Rebelión en la granja, 1984, El diario de Ana Frank, La guerra de las salamandras, etc. uno de esos libros sin los cuales no se entiende el siglo XX.

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