Haberlo dicho antes, buen hombre
Decía Mario Vargas Llosa (EL PAÍS, 19 - X - 2008) que, como si no se lo hubiéramos leído una y mil veces, debemos estar tranquilos, que no hay motivos para la sospecha, el capitalismo no va a desaparecer, que no hay -ni ha habido ni habrá se le ha olvidado añadir- una alternativa capaz de reemplazarlo. Tras esta esperanzadora proclama, desmiente a los agoreros, alarmistas, apocalípticos y demás gente de mal vivir que tanto predicaban que no es que el sistema capitalista tuviera fallos, sino que el fallo era el sistema en sí mismo. No, Vargas Llosa nos abre los ojos -como si no los tuviéramos ya abiertos como platos- al decirnos que el capitalismo tiene unas leyes que lo regulan y que sólo funciona si éstas se cumplen. ¡Coño, don Mario, haberlo dicho antes!
En estos casos conviene revisar archivos, diarios y demás instrumentos al servicio de la memoria (histórica o de la otra) para confirmar que M. V. Ll. nunca dijera tal cosa sino que, por el contrario, constantemente exaltó la libertad de mercado, la libertad de empresa, la libertad del dinero... Que siempre bendijo la iniciativa privada incluso si pasaba por encima o por debajo de las leyes -con una excepción que ya comentamos en su momento, claro está- y ahora nos sale con que no se cumplen unas leyes que nunca antes había citado.
Lo que son capaces de hacer algunos con tal de tener razón siempre.

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