Cuando de nada nos sirve rezar...
Este verso serratiano viene a cuento del diálogo que tuve hace unos días y que a grandes rasgos fue:
-¿Tú rezas?
-No.
-¿Qué haces entonces cuando tienes miedo?
-O me enfrento a la causa o huyo de ella, según mi estado de ánimo.
-¿Y cuando has hecho algo malo?
-Me pregunto por qué lo he hecho.
A raíz de esto podemos preguntarnos si las personas que rezan rehuyen enfrentarse a sus miedos o cuestionarse su conducta. En el caso de una persona religiosamente alienada sí, pero seguro que toda persona madura, sea o no creyente, sabe ser responsable y autónoma. Mi interlocutor se olvidó preguntarme por cuando me siento alegre, pues seguro que un creyente se dirige a Dios no sólo en los malos momentos sino también en los buenos. En fin.

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