Rezos y guerras
Un añadido al artículo de hace dos días: en mis tiempos de creyente dejé muy pronto de rezar. El motivo pudo ser alguno de los que comentaba en dicho artículo, pero también éste: que rezar por sistema puede ser indicio de que se ve a Dios poco menos que como un mercenario, como alguien que trabaja para quien más le paga; y al final, lo importante son los hechos. (Obras son amores...) Luego, cuando uno oye eso de que la oración sirve para defenderse del enemigo, de inmediato viene la pregunta: ¿Y si el enemigo también reza? Seguro que en la Guerra de los 30 Años católicos, calvinistas y luteranos estaban convencidos de ser los únicos creyentes auténticos, seguro que cada bando anatematizaba a todos los demás, y seguro que todos rezaban mucho.

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